TU
REINO EN MI ALMA
Del libro "VERBO y verso"
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés
 
Siembro cizaña en mi interior
sombrío,
la riego con mi ejemplo disoluto,
la abono con el don de mi albedrío
e impido el crecimiento de otro
fruto.

Mi vida no es un grano de mostaza,
grande en sabiduría y hermosura,
asfixia el corazón dura coraza,
no lleno con la Luz mi noche oscura.

Mi vida no es modelo, levadura
de bondad, de oblación, de caridad,
mi alma no es perfecta, blanca y
pura,
es fermento de baja calidad.

No busco los tesoros escondidos
en palabras de Vida y de Verdad,
mantengo aletargados mis sentidos
en los ecos de la frivolidad.

No valoro en mis joyas perlas finas,
me conformo con perlas aparentes,
en mi vida no admito disciplina
ni me importan ideas de otras mentes.

No me afano en echar al mar mi red
para dar alimento al desgraciado,
que cada uno se afane por su pez
que yo, con lo que pesco, estoy
saciado.

No siembro ni cosecho. En mi erial
no prospera la hierba ni la espiga,
sólo crece la roja flor del mal,
del odio, de la envidia y de la
intriga.

¡Ay! yo no soy feliz, no tengo paz,
ansío algo más para mi vida,
me falta la esperanza, la bondad
y el amor que me cure el alma herida.

Suplico que haya un Dios en mi camino
que me llene de luz y de alegría,
soy triste vagabundo, peregrino
en mundo de ambición y de utopía.

Si estás ahí, Señor, ahora te ruego
abrases la cizaña que he sembrado,
mi levadura crezca por el fuego
de la fe, para el pan que has
amasado.

Que crezca en mi tu amor, cual la
mostaza,
que mi arbusto se eleve hacia tu
cielo,
ablanda mi dureza, mi coraza,
y te sirva con un ferviente celo.

Que seas Tú el tesoro que yo anhele.
Rompe el eco de la frivolidad,
que tu Voz en mi esencia se revele,
¡no sea ciego y sordo a la Verdad!

Quiero engarzar tu perla en mis
sentidos,
invertir mi existencia en adorarte.
Perdona los pecados cometidos
y viva ahora y siempre para amarte.

Péscame con tu red, con tu fervor,
sácame de este mar, convulso y frío,
guárdame en la canasta de tu amor.
A tus manos someto mi albedrío.

Que crezca en mi plantío tu semilla
con frutos de esperanza y caridad,
tu reino esté presente en la gavilla
de mis obras crecidas en bondad.

SI
ALCANZARA TU REINO
 
Llena mi pobre surco
de tu viva semilla,
anhelo ser el fruto
que te ofrezca mi libertad cautiva,
Hazme hijo de tu reino,
líbrame del temor y del vacío,
del merecido duelo
por mi esplendor marchito.
Quiero que cortes ahora mi cizaña,
no esperes al final
de mi triste andadura envenenada;
quiero ser trigo en aras de tu paz
y pan en el banquete de los pobres,
aposento de los abandonados,
misionero en el feudo de los jóvenes
y vivir en el cuenco de tus manos.

Si alcanzara tu Reino,
anidarían las aves
en mi ramaje nuevo,
cosecha de mi grano suplicante.

Si alcanzara tu Reino,
fermentaría mi masa
levadura de cielo
hasta saciar de amor mis vivas
ansias.

Si alcanzara tu Reino,
hallaría el tesoro de tu esencia,
pagaría su precio
pues sólo está en tu campo mi
riqueza.

Si alcanzara tu Reino,
las perlas engarzadas
en el collar de sueños
compraría con mi obra y con mi plata.

Si alcanzara tu reino,
pescaría los peces
del celestial océano
con la red de mis manos penitentes.

Envíame tus ángeles,
que recojan las míseras ofrendas
de mi deslealtad, mi indiferencia,
y en tus manos benévolas, amables,
se tornen blancos lirios
que engalanen tu altar
y liberen a mi alma del castigo.
¡Reconquista mi espíritu del mal!
Emma-Margarita R. A.-Valdés
 email del autor:
universo@universoliterario.net
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