AMOR DE AMIGO  

AMOR, AMIGO

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

DESAMOR DE AMIGO  
 

En mi soledad doliente

fuiste presencia infrecuente,

un amigo,

tu amistad es sol caliente,

agua limpia de un torrente

que bendigo.

 

A un mundo de fantasía,

en plena y dulce armonía,

tú conmigo,

lejos de la hipocresía

como el alba renacía

yo, contigo.

 

Y fue la naturaleza,

el cielo, el mar, la belleza,

nuestro abrigo,

abonamos la nobleza

y arrancamos la maleza

del castigo.

 

En la tierra prometida,

con hambre de amanecida

cual mendigo,

el alma fiel, malherida,

salió de calma suicida

de testigo.

 

Creaste nuevos colores

pletóricos de fulgores,

dulce amigo,

alegres, deslumbradores,

no volverán los temores

que maldigo.

 

No hay nada que me encarcele

y de todo lo que duele

me desligo.

Hiciste que no recele,

y aunque el sueño corra o vuele,

lo consigo.

 

Con antiguas ilusiones,

con las viejas oraciones,

me religo,

acepto renunciaciones

y encuentro las emociones

que persigo.

 

Eres en mi alma un hermano,

amor de amigo, amor sano,

blanco trigo.

Unidos, mano con mano,

se hace el destierro liviano,

buen amigo.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

 

 

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 © - Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

 

En mp3, recitada por la autora:

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Pintor: Claudio Bravo

 

Se ocultó tu sol caliente,

se cerró tu limpia fuente

cuando estalló la tristeza.

En mi soledad doliente

permanecí indiferente

al conocer tu vileza.

 

Te apartaste de mi vida,

no me curaste la herida

cuando llegó la traición.

Era tu amistad fingida,

interesada y podrida,

muy lejos del corazón.

 

El agua de aquel torrente

es hoy fango maloliente

de tu espíritu mezquino.

Eres parte de esa gente

que traiciona, engaña y miente

para llenar su intestino.

 

Mi afecto hacia ti crecía

sin saber la hipocresía

de tu rendida amistad.

Confié en una utopía,

en la bella fantasía

del bien y la caridad.

 

Son oscuros los colores

de aquellas brillantes flores

de fe y de sinceridad.

Ya no son deslumbradores,

están hechos con dolores

de tu cruel falsedad.

 

Soñaba una nueva vida

en la rama florecida

con amor fiel de un amigo.

Hoy la realidad suicida

de tu lado me desliga

y hace de ti mi enemigo.

 

La sospecha me encarcela

y el pavor a que me duela

un desengaño mayor.

Mi alma triste llora y vela

porque de todo recela,

sólo vive en el temor.

 

Fuiste en verdad un hermano,

el Caín soberbio y vano

que quiso heredar el cielo.

No me tendiste la mano,

por salvar tu barro enano,

triunfar es tu único anhelo.

 

No me ahoga la tristeza

porque tengo la certeza

del sincero amor de Dios.

Por su infinita nobleza,

y sin ninguna aspereza,

amigo, te digo adiós.

 Emma-Margarita R. A.-Valdés