|
TIENES SED DE MÍ

Tú, Santísimo
Cristo de la Sed,
conoces mi sequía
y mi aridez.

Tienes sed de mi
nobleza,
de mi bondad, de
ternura,
de mi oración, de
largueza,
de lealtad, de
bravura
y de mi inicial
pureza.
Mas recibes mi
alma impura,
mi menosprecio y
vileza,
mi vida en la
desventura.

Quiero saciar tu
sed de amor, de paz,
sed de fe y de
bondad.

Yo también tengo
sed
de elevarme en
las alas de la fe.
Deseo, por tu
amor, darte
un corazón
amoroso,
nunca en la fe
defraudarte,
ser honesto, ser
virtuoso,
existir para
adorarte,
y con mi ungüento
oloroso
y mi entrega
compensarte
tu holocausto
generoso.

Quiero saciar tu
sed de amor, de paz,
sed de fe y de
bondad.
SACIAS LA SED DE
LAS ALMAS

Tu paladar está
seco
y tu lengua
pegada al paladar
por el
desangramiento de tu cuerpo,
por el amor que
tus heridas dan.
Tu sed han
remojado con vinagre,
la acidez del
pecado y el olvido.
tú ha sido el
manantial interminable
en tu ofrenda de
ser amor y amigo

Eres tú la
fontana.
el río caudaloso
de agua viva,
sacias la sed
intensa de las almas
con tu presencia
en la Eucaristía.

Tu cuerpo está en
el pan que es alimento,
tu sangre está en
el vino que es bebida,
el convite del
cielo.
preludio de la
eterna nueva vida.
email del autor:
universo@universoliterario.net


|