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ME HACES HIJO DE
MARÍA

Me
haces hijo de María
por el amor que
derramas
en la cruz de tu
agonía.
Con tus palabras
inflamas
en mi ser paz y
alegría,
y nada de mí
reclamas.

Me haces hijo,
aunque indigno, de tu madre.
¡Que jamás yo la
ofenda o la desaire!

Deseo ser esclavo
de su amor,
siervo de su
materno corazón.
Enséñame a ser
fiel a tu bondad,
a ser hijo cabal.

Llenas de fe mi
vacío.
Yo seré su
esclava/o fiel,
doblegaré mi
albedrío
y le pondré de
escabel
la obras de mi
plantío,
como las del buen
Abel.

Me haces hijo,
aunque indigno, de tu madre.
¡Que jamás yo la
ofenda o la desaire!

Soy
como el hijo pródigo
que vuelve
triste, hambriento y andrajoso,
que se acerca a
los brazos de tu amor
y obtiene tu
perdón.
Eres el Santo
Cristo de la Entrega
y me brindas la
Madre más perfecta.
Quiero seguir tus
pasos de cristal,
ofrendarme en el
ara de tu altar.

Me haces hijo,
aunque indigno, de tu madre.
¡Que jamás yo la
ofenda o la desaire!

FELIZ
CONTEMPLACIÓN

Si hubiera podido
estar
a tu lado ante la
cruz,
de tus labios
escuchar
que tu Madre sea
mi luz,
que por tu amor
soy su hijo
y ella mi Madre
en el mundo,
que bajo tu
crucifijo
mi ser del cielo
es oriundo,
tu palabra
escucharía,
a tu Madre
acogería
con todo mi
corazón,
y a su servicio
estaría
en feliz
contemplación.

Siento en mi alma
su presencia,
sé que siempre
está a mi lado
me la has dejado
en herencia
porque en la cruz
me has amado.
email del autor:
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