|
PERDONAS NUESTRO
EXTRAVÍO

En este arenal
umbrío,
por pasiones
dominados
y por temor
sojuzgados,
caímos en el
desvío
¡Perdona nuestro
extravío!
Pedimos que los
pecados
sean por Ti
perdonados.,
Erramos con
albedrío.

Es nuestra humana
ambición
afán de amasar
riqueza,
no dar pan a la
pobreza
ni abrigo ni
compasión
Y
en esta desolación,
por tu divina
largueza,
olvidas nuestra
vileza
y concedes tu
perdón.

En la cruz, por
bondad y por amor,
entregas hasta tu
último latido
pides perdone el
Padre el magnicidio
y redimes la
falta y la traición.
¡Enséñame a
sentir la caridad,
a soportar la
cruz y a perdonar!
Perdóname, Señor,
porque he pecado.
¡Acércate a mi
triste desamparo!

SEÑOR, PEQUÉ, TEN
COMPASIÓN DE MÍ

Sé que por mi
agonizas en la cruz,
colgado del
madero,
coronada de
espinas tu cabeza,
flagelado,
sangrante,
tus manos y tus
pies
heridos
traspasados por los clavos,
derramando el
amor,
sufriendo el gran
martirio
del dolor
material y espiritual,
pues sabes no
entendemos tu tormento

En este instante
del desgarro humano,
de tus labios
divinos
sólo brotan
palabras de perdón:
Perdón, Padre, no
saben lo que hacen.

Sí saben lo que
hacen …
han visto tus
milagros, tu bondad,
pero ha triunfado
el odio,
el orgullo, la
envidia y la injusticia.

Yo también te he
fallado,
y me duele el
inmenso sufrimiento
que te causan mis
faltas.
No sé cómo me
atrevo
a pedirte perdón,
y que a tu Padre
me encomiendes.
Señor, sé que pequé,
ten compasión de
mí.
email del autor:
universo@universoliterario.net


|