SERÉ FIEL SERVIDOR
Paso mi noche en vela, por el frío
que me acosa y me envuelve en malquerencia,
espero tu llegada como un río
que me arrastre a la playa de tu ciencia.

Seré fiel a tu mando y señorío,
acataré tu juicio y tu sentencia,
por tu misericordia yo confío
me concedas la gracia de tu anuencia.
Traerás tu paz, envainarás la espada,
y el fuego de un bautismo salvador
al discípulo fiel a tu llamada.
Déjame ser tu humilde servidor,
que cuide de tu herencia sublimada
y en el mundo haya paz por el Amor.

TÚ TRAES LA PAZ
No me traerás la paz de los
sepulcros,
ni la espada del odio.
Deseo ser tu siervo,
la guerra contra el mal será mi lucha
en la vida plagada de contrarios.

En el camino de vivencia mística
los adversarios pérfidos,
con quiméricas luces,
hacen sombras fugaces en la piel.
Yo encenderé mi lámpara,
irradiaré tu luz sobre las sombras
y brotará el perdón en los espinos.

Bautízame en tu fuego,
abrasa la cizaña de mis campos.
Te esperaré solícito,
cual vigía impaciente de tu llama.
Disipa los silencios
en el viento que agita los olivos
con las notas gloriosas de la cítara.

Mi lámpara encendida,
en la almena nostálgica,
te señala la ruta hacia mi espíritu.
Cuando llegues a mí
custodiaré tu hacienda salvadora,
seré administrador fiel y prudente.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net

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