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Resonancias de voces
conocidas,
silenciadas en ámbitos del
tiempo,
regresan a mis límites
avivando el rescoldo que
perdura
en el espacio oculto del
presente.
El eco surca el aire con los
nombres
de sombras y de luces,
se injerta en mis aristas
y hace crecer ortigas en mi
carne.
Eslabones de fechas
me acercan al ciprés bajo el
que yacen
los cánticos perdidos.
Sonidos luminosos que palpitan
en el sombrío pulso de la
bruma.
bajo el cielo absoluto.
Hilvano los despojos del
recuerdo,
en el manto de estrellas,
con hebras de la fe, con la
esperanza
en el futuro azul.
En la fronda del valle
transitorio
cuelgan mis ansiedades.
El mar de la existencia,
que golpea las rocas del
cantil,
despedaza sus olas en espuma
suavizando la fuerza del
embate;
cuando llegue a la playa
del último destino
sentenciado,
resbalará sumiso por la arena
y volverá el amor
al abrazo en los cálidos
oasis.

Emma-Margarita
R. A.-Valdés

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