PERFUME DE GLORIA
Un perfume de gloria
se extiende por la concurrida
estancia
del hogar de María, Marta y Lázaro,
en la cordial Betania.
María unge los pies de su Maestro
con aroma del alma.

Judas objeta el gasto,
prefiere que en su bolsa esté la
dádiva.
Jesús sabe que el tiempo
sigue su marcha,
se cumplirá, será a los siete días,
su fiel alianza.

Es ciclo de la Nueva Creación,
como fue en el comienzo de la vida.
Por eso dice a Judas,
que es de su sepultura la primicia.
EMBALSÁMAME EL ALMA
Haz de mi cuerpo un frasco de
alabastro
para el valioso perfume de tu
espíritu.
Habite en mi interior la trinidad de
luz.

Derramaré la esencia recibida
sobre el ara del mundo.
Que el aroma recuerde el paraíso
que espera a los viajeros,
peregrinos del tiempo que no termina
en muerte
si el nardo de pureza es fragancia de
su alma.

No mercadearé con tu sagrado efluvio,
son gratuitas tus dádivas gloriosas.
Recibirán tu gracia los pobres del
espíritu,
a todos llegará tu Verbo salvador.

Emanaste esperanza
desde el sepulcro abierto a nueva
vida.
Cuando llegue mi hora,
embalsámame el alma con tu amor y
perdón.


Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
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