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Fuiste,
mi Señor,
pequeña
semilla de tierra agostada
que
se hizo palmera en oasis de amor,
vergel
renacido con sílabas de agua.
Mis
rocas se han hecho tierra de labor
que
abriga en su limo tos hondas parábolas
y
de sus raíces tú eres fruto y flor.
Eres,
mi Señor,
sembrador
de vida por surcos de barro,
un
agricultor de lágrima y duelo
para
la cosecha de risas y cánticos.
Plantaré
en tu nombre cedros de mi suelo,
tú
ennoblecerás los troncos profanos
y
tendrán las hojas savia de tu cielo.
Serás,
mi Señor,
ave
celestial del reino infinito,
Tú
me librarás de humana cadena
cuando
la hoz siegue mi tallo cautivo.
Resucitaré
una Nochebuena.
Comí
el Pan que es Vida por tu sacrificio
sobre
el blanco altar en virgen patena.
Emma-Margarita
R. A.-Valdés

Poesía
trascendental
La
Eucaristía
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Libros de
Emma-Margarita R. A.-Valdés
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Pintor: Willow, Arlenea
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