MI
ALMA SUFRE ENFERMA
Sobre
el Evangelio de San Juan: Juan 4,46-54
Del libro “VERBO y verso"
Por
Emma Margarita R. A.-Valdés

Hoy me pongo en
camino
para encontrar la
Vida que me ofreces.
Escuchaste mis ruegos
y mis preces
y eres el Norte y Sur
de mi destino.
Curas mi alma febril
por mi pecado
y me levantas del
humano lecho,
me llevas de la mano
hacia la Vida
y llenas con tu luz
mi oscuro pecho.
En mi hora de dolor
me libras de la
fiebre, de mi mal,
tu gracia celestial
ilumina la noche del
temor.
Mi alma sufre enferma
por la ausencia de
amor en este mundo.
Necesito que vuelvas
a derribar los
inhumanos muros.
Médico del espíritu,
cura nuestra febril
indiferencia
ante el hermano
herido,
con caridad que brota
de tu entrega.
Se demora la tarde
y, en el último sol
del horizonte,
es tu poder la llave
que derriba fronteras
de los hombres.
Milagro de la aurora
que hace manar el
agua bautismal
sobre almas
silenciosas
que hablarán, con tu
voz, de amor y paz.
Supimos de tu nombre.
Acudimos a Ti y te
hemos rogado
por la salud del orbe
y el libre vuelo de
enjaulados pájaros.
Creo en ti, tengo fe,
soy río de tu amor
que inunda mi alma,
discurro en paz, en
calma,
y en tu delta de luz
confluiré.
Mi terrenal misión es
el servirte
en los que necesitan
de asistencia,
en los pobres, los
viejos, los que sufren,
y acercarlos a tu
esencial presencia.
Te debo la esperanza
que disfruto
porque tú me has
salvado por amor,
mi eterna redención
es el legado
de tu entrega a una
muerte con dolor.

Emma Margarita R.A.-Valdés
Del libro "VERBO y verso" Publicado con permiso de la Autora.
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