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MI
ÚLTIMO LAMENTO
Por
Emma-Margarita
R. A.-Valdés

Tu amada voz, grabada en mi memoria,
me habla de amor, ¡recuerdo tan querido!,
me invade su alegría y su quejido,
la pasión y el dolor de nuestra historia.

Me dices que perdone tu irrisoria
aventura que yace en el olvido.
En mi interior perdura su latido.
El fuego de mi amor es fría escoria.

Ya es tarde, ¡tarde!. Noches de tormento,
de soledad, de llanto, de añoranza,
marchitaron la flor del sentimiento.

Tras agrio, cruel, tenaz resentimiento,
sólo hallarás en mí desesperanza.
Perdón te doy como último lamento.

Te di el perdón
como último lamento,
no quiero saber
más de tu existencia,
del amor que
amargó mi adolescencia
en noches de
abandono y de tormento.
No me digas que
aún el sentimiento
sigue vivo a
pesar de larga ausencia.
Mataste mi
ilusión y mi inocencia,
no me estremece
tu apasionamiento.
Yo sé que, a tu
manera, me has querido,
fue una aventura
bella, aleatoria,
y hoy deseas
volver a su latido.
En mi interior
no emite ni un quejido
y, en el negro
rincón de la memoria,
como un capricho
yace en el olvido.
Emma-Margarita
R. A.-Valdés

Pintor:
Georges de Feure

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